El “Efecto Café” y el ruido en los Restaurantes

Viernes noche, entran en el restaurante grupos de entre 4 y 6 personas. Quieren cenar y empiezan a hablar. Se van llenando todas las mesas del restaurante y se mezclan las conversaciones. Aumenta el volumen en la sala, hasta que al final todo el mundo, tanto el personal como los clientes, gritan para hacerse oír, un ruido que llega a los 70db y supera los límites saludables según la Organización Mundical de la Salud (OMS), y que se le conoce como "efecto café".

"El "Efecto Café" un ruido que llega a los 70db"

Una reacción en cadena, muy similar a un efecto dominó, que comienza con una pareja alzando la voz y acaba con todo un restaurante ruidoso.

Además, a este sonido de conversaciones enlazadas hay que añadirle el ruido de los platos, choques de puertas, arrastre de sillas y mesas, un televisor que suena de fondo, las comandas de los camareros, hasta el ruido de fuera del local. Todo un conjunto de sonidos que producen un ruido ambiental desagradable que provoca malestar general, dolor de cabeza o, incluso, puede conllevar problemas de salud más graves, como la pérdida de audición, hipertensión...

También, hay que tener en cuenta que a nivel profesional, este nivel alto de ruido genera pérdida de clientes, que dejan de ir a restaurantes ruidosos y trabajadores infelices con un nivel alto de estrés y ansiedad.

Por tanto, no es de extrañar, que los comensales sean más estrictos a la hora de buscar un buen restaurante, y que estos a su vez, se unan a iniciativas que abalen un nivel de ruido óptimo para el bienestar. Como ejemplo, la propuesta de la asociación CLAVE, "Comer sin Ruido", donde se registran los locales acústicamente amables de toda la geografía española.

En definitiva, en nuestras manos se encuentra la reducción del ruido, desde el respeto y la educación hasta el acondicionamiento acústico, y así también, dejaremos de ser uno de los países más ruidosos del mundo.

El “Efecto Café” y el ruido en los restaurantes
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